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viernes, 23 de junio de 2017

Presentación en Valencia

¡Hoy es el día! Se presenta el libro "Una casa prestada" En Valencia, en la biblioteca: La Petxina. En El Paseo de La Petxina nº 42. A las 20h. Por si alguien entra en este Blog por casualidad que se sienta invita@ a este evento.
Es un libro de 40 relatos, intemporales, mágicos y entretenidos ¿qué más se puede pedir?
¡Feliz día!

domingo, 11 de junio de 2017

El Bosque y el Zapato


  • Quítate el zapato Laura, total uno no te sirve de nada y nos entorpece la marcha.
  • Pero tengo frío en los pies Dani, y prefiero tener un pie frío que los dos. Además, si no me hubieras hecho cruzar el río no se me habría perdido el zapato.
  • Venga no seas quejica que por el bosque no nos hacen falta los zapatos. Lo que yo quisiera es encontrar el camino de vuelta a casa.

Los enanos del bosque vivían dentro de los árboles. El bosque les proporcionaba leña para calentarse, madera para hacer mesas, sillas y también casas. Con el yute hacían hilos que luego los tejían y se convertían en telas y vestidos. Con los juncos hacían cuerdas y cestos, pero con aquél zapato que encontraron junto al río no sabían qué hacer nunca habían visto una cosa parecida, alguno de los enanos se lo calzó y viendo que era tan grande pensó que no era propio de pies “Quizá podría ser un gorro” y se lo puso el pequeño enano de la familia como un sombrero, pero no le dejaba ver nada y así con la cabeza gacha, vio el otro zapato igual al que llevaba en la cabeza, pero dentro de él había algo que se movía, algo largo rosado y vivo y el pequeño enano no sabía que hacer, pero quitarse el sombrero y mirar hacia arriba le hizo ponerse a temblar. 

lunes, 5 de junio de 2017

POR FIN VUELVO A ESCRIBIR EN MI BLOG


Tengo un libro nuevo que acabo de publicar. Y es una gran ocasión para poner en este espacio las novedades literarias. El libro se titula "Una casa prestada" La portada como en el anterior que publiqué con mi amiga María Teresa Bosque es de David Salvador, maquetación Diego Obiol, Edición Marta Salvador. Editado porFábrica de culturahttp://www.fabricadecultura.com/

domingo, 14 de diciembre de 2014

MICRO CUENTOS

                                                                          GRIS
Estaba la mañana gris, como su vida misma, como aquél chaquetón que siempre le regalaban sus hijos por navidad.
                                                                        VACIA

No consiguió  levantarse, no había crédito, no había materiales, no había ilusión. Y allí quedó, vacía y sin ventanas.

                                                              COSAS PENDIENTES

Tenía pendiente escribir su novela, arreglar el pantalón, pensar en la cena de navidad, comprar los regalos. Dejaría pendiente montar el árbol, pero sus nietas no la dejarían.



LA YAYA

En la residencia se armó un revuelo buscando los dientes de mi madre. Claro como todo lo envuelves en papelitos es fácil que los pierdas, le dijo una de las empleadas. Mi madre no parecía disgustada, pero yo si lo estaba pensando qué le daría de cenar en la noche buena a una anciana desdentada, que no le gusta la comida triturada.
Llegó la noche tan deseada para tantos y tan aborrecida para otros; y cada uno fue poniendo sobre la mesa las aportaciones culinarias que les apetecía comer. Esto ya lo veníamos haciendo desde hacía varios años. La anfitriona era yo pero la agasajada era ella; la yaya que cumplía 92 años esa misma noche, ya que su madre la trajo al mundo oyendo las campanadas de la misa del gallo.
Alguien puso una suculenta pata de cordero sobre la mesa, otro una ensaladilla con manzana, otro jamón y queso manchego, otro conejo con tomate y setas de monte, otro, variedades exclusivamente vegetarianas: aros de cebolla, croquetas de berenjena, ensalada con quesos frescos.
La  yaya lo miraba todo y seguía sin probar bocado, alguien le fue acercando aquellos platos que podía comer sin dentadura y la abuela levantó su dedo índice y señaló.
- Ese conejo me mira con la ceja peluda y no me gusta que me mire tan mal, el cordero berrea como si lo mataran, la ensaladilla me da que es muy fría para mi, las croquetas de berenjena me dan flato y…
- ¿Entonces qué vas a cenar? -Pregunté  un poco fuera de mí.
- Yo puedo pasar sin cenar- Dijo un poco enfurruñada.
- No puedes, piensa algo y te lo hago.
- ¿Sabes qué comería? Un par de huevos fritos con pimientos.
- Los huevos los puedes mojar con pan blandito, ¿pero los pimientos?
- No te preocupes hija yo con olerlos me conformo.

sábado, 16 de agosto de 2014

EL CAMBIO



Tina  había estudiado Imagen y Sonido en la mejor universidad de Valencia. Nada más terminar sus estudios encontró trabajo en la televisión autonómica, trabajó durante cinco años en los que pudo dirigir un programa propio. Pero llegaron las vacas flacas y se encontró como muchos miles de jóvenes trabajadores de los medios  en la calle. Y ahora  se hacía las mismas preguntas  de tantos otros ¿cómo pagar su apartamento de sesenta metros cuadrados? ¿Cómo echar gasolina a su pequeño Fiat uno? Y como tantos otros consultaba en Internet, mandaba currículos y por fin un día le salió un trabajo; conductora de autobús.
Era una línea de autobuses que unía muchos pequeños pueblos de la España seca, carreteras sin asfalto, paisajes calizos, sol y moscas.

Le dieron las llaves del autobús, la hoja de ruta, los horarios, la caja con las monedas para el cambio. El uniforme le hizo sentirse como el capitán de un barco; además le sentaba estupendamente. Aún así, a punto estuvo de renunciar a aquél trabajo, con el horario que tenía no vería en varios días a Javier . Dando vueltas al anillo de plata en su dedo anular se preguntaba cómo se lo tomaría él. Subió con esfuerzo al alto asiento del conductor, revisó y contó el dinero del cambio y esperó. Las personas que hacían cola comenzaron a subir, personas mayores, niños, amas de casa, estudiantes todos ellos la saludaban con afecto y le sonreían. Arrancó el autobús y salió de Valencia eran las seis y media de la mañana, la ciudad aún dormía, en un par de horas encontró otro mundo; era el mundo de los cereales, las vides, las encinas, los chopos, los riachuelos. Tras unas cuantas  curvas verdes llegaron los pequeños pueblos blancos salpicando aquí y allá el paisaje ondulado y amarillo. Se sentía acompañada con las voces alegres de los pasajeros y la música de la radio, observó su brazo apoyado sobre  la ventanilla, su mano soleada, el anillo brillando en su dedo anular y sin saber por qué se lo sacó y lo tiró por la ventanilla.

sábado, 4 de enero de 2014

LA PUTA CRISIS

La crisis, la puta crisis había hecho que Juan un brillante ejecutivo de la multinacional JAF( planes de pensiones entre otros activos) . Con todos los cursos de ADE (administración y dirección de empresas) en EEUU, con todos los cursos de inglés, francés, alemán, y ruso, se encontrara ahora trabajando de Cobrador del Frac. Hacía de tripas corazón cuando le tocaba cobrar a esa pobre anciana con una ínfima pensión de trescientos euros, que no había podido pagar el último recibo del televisor; tenía que tragarse las lágrimas cuando la pareja en paro con un bebé de cinco meses debía abandonar su vivienda en 48 horas, sin rechistar; y ahora estaba a punto de entrar en otra vida que no le pertenecía, la vida de una humilde peluquera de barrio, otra víctima inocente de esta mierda de crisis. Una crisis creada y fabricada por las grandes fortunas mundiales para acrecentar más sus fortunas y él, Juan lo sabía; sí, lo sabía, el hombre más preparado en finanzas que había conocido. Todo era un fraude a gran escala mundial; tendría que aprobar el examen de notario y por lo menos dejaría de cobrar a los pobres desahuciados. Entró en la peluquería pequeña, mal iluminada, con tan sólo dos puestos de lavado de cabeza, y otros dos asientos de corte y peinado delante de un gran espejo que abarcaba toda la pared. Una foto de Marilin en otra pared, tan grande como el espejo, daba un aire retro a la peluquería. Los cuatro asientos eran negros de piel y el pelo de varios cortes alfombraba todo el suelo del pequeño local, no había clientas en ese momento; entró y se quedó parado en el umbral esperando que el timbre de la campanilla de la puerta hiciese salir a la dueña o a una empleada. Por unas cortinas verdes fosforito salió una joven rubia de pelo largo sujeto en una coleta, todavía masticaba el resto del almuerzo y su gran barriga abrió las dos cortinillas como si un tren pasara por el túnel de un desfiladero. - ¡Hola joven! ¿quiere un corte de pelo o sólo lavar? Le advierto que para los hombres hago precio rebajado de cinco euros. Juan tardó en contestar unos segundos y dijo. - Y si no fuera hombre ¿qué precio me pondría? - Las chicas se hacen más cosas, mechas tintes, por eso es más caro. - ¿Cuánto más caro? - Veinte euros, y he bajado el precio, antes eran cuarenta. - ¿Es por eso que no paga sus facturas, porque ha bajado los precios? - Ella no se inmutó y con descaro le dijo- No pago mis facturas por esto- se tocó la barriga, es un embarazo in-vitro, me ha costado un riñón quedarme embarazada, y cuando él se enteró se marchó y nos dejó aquí tiradas a Sol y a mí. - Veo que ya le ha puesto nombre. Sol ¡Me gusta! Y él por qué se ha marchado ¿no le importa su hija? - No es su hija, al final fue con semen de donante ¿bueno le corto el pelo o qué? - Él le tendió la mano- Me llamo Juan, voy a presentarme a un examen de notario, tal vez cuando lo sea pueda ayudarle a pagar las deudas. - ¿Pero usted quién es? Si en vez de agosto fuese diciembre, pensaría que es Papá Noel. - Púes eso, soy Papá Noel, Laura. - ¿Y Usted cómo sabe mí nombre? - Él titubeó- lo pone en su uniforme. - ¡A si! Que tonta pensé que lo sabía porque era uno de esos tipos que mandan los bancos a cobrar. - ¿Quién yo? ¡No que va!